martes, 14 de noviembre de 2017

Una de escritores


¡Hola! No sé si sabrán, pero no siempre fui profe de tejido. Siempre tejí, pero durante casi toda mi vida me consideré solamente escritora. Escribí "cosas" desde los 7 u 8 años... Y escribo novelas interminables desde los 15. Empecé a tejer compulsivamente (lo que me llevó a terminar trabajando de esto) hace siete años, cuando entré al profesorado de letras y, oh, sorpresa, dejé de escribir.
No me quise anotar en la carrera de Letras porque en la práctica ninguno de mis escritores favoritos terminó la carrera. En las solapas de sus libros siempre dice: dejó la carrera de Letras para dedicarse a escribir. Y la rompió, les falta agregar. Entonces pensé que si estudiaba para profesora iba a adquirir herramientas interesantes como gramática, distintas literaturas, redacción, corrección... (aprendemos enseñando, ¿no?) Larga historia hecha corta: Sí, aprendí algo de eso y cosas hermosas dadas por profesores del cielo, pero el noventa por ciento de lo que aprendí tuvo más que ver con las distintas maneras en las que el perro de Pavlov salivó.
Y cómo planificar una clase con La Celestina que, si yo misma no me la trago, sé que nadie con 15 años se la va a tragar, se la des como se la des. Abandoné a los tres años de ver lo mismo en diez materias con distintos nombres. Punto.


Como toda historia de las que me gustan, tiene su final feliz. A mi amigo Fede Arriola lo conocí en Lingüística. Y es una de las cosas que me dejó la carrera trunca: el mejor amigo para hablar de libros, de escritores y del mismo escribir (o no escribir).

Hace un mes, él viviendo en Salta y yo en Buenos Aires, él arrancando una excelente carrera de profe de escritura creativa en las redes y yo pasando por un duelo y todas las ganas de volver a disfrutar, decidimos que yo escribiría una novela y que él me ayudaría a organizarme para escribir, para corregir... y para editar. Como fuera.

Genial. El único detalle: yo ya no tenía más ganas de escribir. Bueno, sí, las ganas sí, siempre están. Es lo que amo. Pero ya había colgado los guantes luego de siete años de bloqueos mentales, intelectuales, artísticos, emocionales, existenciales y muy pocas páginas con vida y color.


Fede, como buen amigo que es, me aceptó los duelos, los olvidos, los berrinches, los no puedo, los me rindo, los esto es una porquería, ya fue, sigo tejiendo. Y no sólo eso: con su paciencia de monje budista me ayudó a verme en ese personaje derrotista, victimizado y tan poco feliz... Y a recordarme que todo es una cuestión de perspectiva, de cambiar las palabras que me estaba diciendo y de ordenar la gramática emocional para ponerme a ESCRIBIR en vez de quejarme.


Ahora, con cinco capítulos de mi novela (unas 92 páginas) estoy en ese momento en el que siento: qué lindo, volvió el calorcito, el sol, el olor a pastito, me levanto temprano y escribo, o me acuesto tarde y escribo, releo los capítulos, los leemos en clase, hablamos de escritura, estoy todos los días en contacto con mi yo escritora, la de siempre, la que ya estaba sufriendo de más. Ahora estoy enamorada de nuevo de lo que más amo en la vida vital que es ESCRIBIR.

Y eso lo logra un genio como Fede, que tiene la sensibilidad y el ojo biónico para detectar detalles, la dimensión de los personajes (¡hasta el sol, la luna y el ascendente de cada uno!), todos los aspectos de la historia, del escritor y del lector, y al mismo tiempo sabe cómo organizarte en la cabeza el Tsunami de ideas creativas aireadas y voladas y ayudar a plasmarlas, a materializar, como buen capricorniano que es.

De verdad que estoy muy feliz con este taller, con este Cora King Escritora RELOADED.

Fede me está enseñando a disfrutar de cada párrafo, de cada diálogo, personaje y escena. Y no ando recomendando ni agradeciendo mucho en público últimamente, así que acá aprovecho y le agradezco ante el mundo por ayudarme a salir del bloqueo escrituril que padecí todos estos años y que ya me estaba haciendo sentir de terror.

¿Las recomendaciones?

Su curso online "Cómo organizar mi tiempo para escribir".

Su canal de Youtube, que no para de crecer en contenido, porque él da todo en cada video y en cada Facebook Live que hace: todo lo que aprende, lo enseña! Es un gran maestro!


Su Fanpage: Fede Arriola y su Instagram: @federmanuel

Síganlo en las redes y hagan lo que puedan con él: el curso, un taller online, un taller presencial, vean los vivos en Facebook o Instagram... Si escriben, les va a abrir mucho el panorama y van a aprender un montón, eso se los aseguro!



Siempre pensé que la escritura era un arte solitario y cerrado, pero ahora siento que tener un maestro que nos alumbre el camino en cada área de la vida es mucho más rico y artístico que sentarse sola a escupir el alma sin orden ni sentido. Y sentir el dolor de panza cuando no hay ya nada que escupir. ¿Hay alguien por ahí que sepa de lo que hablo?

Gracias por pasar y leer mis tejidos de palabras. Ustedes sí que se ganaron el cielo... jujuju!
Cora King (sí, por Stephen :)




jueves, 12 de octubre de 2017

Nuevo año... nueva vida... nuevos formatos...




¡Hola, hola, hola!


¿Cómo les va?

Yo hace días que vengo tratando de digerir y asimilar todo lo que pasó este año... Porque vieron que el 27 de septiembre fue mi cumple, y dicen que antes y después del cumpleaños hay que hacer un balance: antes, cerrar lo que ya no queremos para el nuevo año y después, arrancar lo que sí queremos. Y encima de eso cualquier astrólogo que se crucen les dirá que fue un año para trabajar en las relaciones. Con la pareja, con la familia, con los amigos, cómo nos relacionamos con el otro, con el mundo y con una misma. 

Bueno... En medio de tantas cosas que me cuesta hasta ponerlas por escrito, creo que casi inconscientemente he ido cerrando situaciones que ya no iban conmigo, trabajos que no me hacían feliz y vínculos que restaban en vez de sumar. 

Tuve que que soltar muchas cosas que me tironeaban y que yo seguía permitiendo por miedo a que no me quisieran más, reacciones de la gente, mandatos, demandas, enojos... Porque cuando cambiamos, la gente que nos rodea y que está acostumbrada a que seamos de tal manera, no nos entiende y se enoja. Y es natural, todos nos enojamos cuando no entendemos algo. El punto estaba, en mi caso, en no sufrir por el enojo del otro, la demanda del otro, los mandatos para "pertenecer" a tal grupo, a tal familia, a tal vínculo.

Pf... Estoy segura de que más de una me habrá visto más que rara en los últimos meses. Poco comunicativa, errática, un día sí y un día no. Y es que con todo lo que pasó este año toqué fondo de mí misma y dije SE ACABÓ. 





Me cansé de ser como era, dependiente, insegura, buscando aprobación constantemente como una nena de tres años, sufriendo si me miraban mal o me decían algo de mala forma, tomándome todo personal, haciéndome cargo de las emociones de todo el mundo (hola, luna en Libra, qué tal?) y pasando malos ratos por cosas sin sustancia, sin realidad, imágenes en mi cabeza. 




Ante la muerte de un ser querido todo eso desaparece. Todo lo sin sentido, lo sin sustancia, las imágenes mentales que son como cadenas y monstruos que nos acechan y nos hacen esclavas de todo lo que pase en el exterior, todo eso se convierte en una completa, absoluta, dramática estupidez. 

El otro desaparece. O al menos las ideas que teníamos sobre el otro: No somos eternos, nadie es eterno... ¿Qué catzo estamos haciendo con nuestra vida? ¿Viviendo la vida del otro? ¿O viviendo la nuestra?



En medio de toda esa sensación, porque más que preguntas son sensaciones que nos impulsan a salir corriendo, me refugié en una nueva aventura, con gente nueva que no me conocía para nada y que estaba ahí, como yo, muy rota y bastante cansada de emprender en soledad y de vivir para satisfacer a los demás (clientes, familia, sociedad, lalala). Fue la mejor idea que tuve en mil años. Posta.




Entré diciendo: Hola, soy Corita, tejo muñecos y no sé muy bien qué hacer con ellos porque no puedo tejer yo sola en cantidad para venderlos a dos pesos por hora de trabajo. 

Porque les confieso: Todo el mundo hablándome de mis muñecos, de mis revistas, de las maravillas de mis manos y la realidad era que con eso nunca comí y mientras más tiempo pasó, menos, porque me gasté y dejé de tejer a pedido, dejé de tejer para ferias, dejé de amar mi tejido. Dejé de tejer. Y eso no estaba bien. No está bien.


Así que, como pude, me banqué los sacudones del balrog, me puse el sombrero de Gandalf y me dediqué a cambiar. 

Si antes hacía todo para el afuera, empecé a hacerlo para mi adentro. 
Si antes a todo decía que sí, empecé a decir que no. 
Si antes me quejaba de que no sabía hacer tal cosa, empecé a aprender a hacerla. 
Si antes corría como hoja al viento siguiendo a los demás, empecé a quedarme quieta, a escuchar mi silencio, a ver qué me decía. 
Si antes decía: "yo ya lo sé", empecé a decir "no sé: necesito que me enseñes, por favor". 

Fueron cinco meses de estar en obras (al mismo tiempo que en el edificio cortaron el gas por pérdida y seguimos en obras, al mismo tiempo que partió un montón de gente alrededor, al mismo tiempo que aprendí a dejar ir y seguir). Fueron cinco meses de desmantelar y de reacondicionar mi mente y en consecuencia, mi vida. 

Algo que me ayudó un montón es que entré de cabeza al mundo online. Siempre me apasionó la virtualidad. Desde el 2000 vengo haciendo amigos, novios, recuperando familia y aprendiendo un montón de cosas. Todo online. 

Y este año, cuando más necesitaba salir a flote, YouTube fue mi aliado máximo. A veces con videos de coaches o maestros espirituales, a veces con tutoriales para hacer cosas, a veces con youtubers que se maquillaban o mostraban su día en un video. No hace mucho pude agradecerle y darle un abrazOso a Leandro Taub, que me había aliviado noches enteras de insomnio con sus videos para unir al mundo. 


Volver a leer también me ayudó un montón. Dicen que los grandes guías, líderes y mentores leen mucho, y ya lo creo. Leer y aprender es maravilloso. Así que me leí un montón de libros, desde desarrollo personal hasta filosofía, pasando por coaching, neurociencia y astrología. No le hago asco a nada. Todo suma. Reencontrar el placer de la lectura y las conexiones mentales que genera es algo que me apasiona tanto como la virtualidad. 



Me dediqué más tiempo. Menos Facebook y más Books, como dicen por ahí. Aprendí un montón de cosas nuevas y estudié online con personas maravillosas, llenas de conocimiento y experiencia para dar. 

Agarré de a poco la aguja de nuevo y me puse a tejer para un Workshop al que me invitaron en Rosario. Nada que ver, pensaba yo, porque es candy bar y yo nada que ver... Y al final... Todo que ver. Porque es hermoso compartir con emprendedoras el camino y apoyarse. Y cuando una emprendedora se me queda mirando con estrellitas en los ojos por algo que digo que para mí era obvio pero para ella es una revelación, yo tiemblo. Tiemblo y siento: esto es. Esto.



De la unión de todo eso terminé quitando el Corita que teje muñecos por el Cora King Coach de tejido y dejé de pensar en hacer todo yo, cobrando dos pesos la hora, para pensar en valorarme primero y luego hacer algo más grande que llegara a más personas y que les sumara todo aquello que yo estaba aprendiendo. 

Siempre me escriben para preguntarme con qué aguja o dónde comprar lana o qué patrón pueden conseguir para tal o cual cosa y a mí me encanta poder ayudar. Así que de alguna manera veré cómo transmitir todo lo que aprendí en este tiempo (y con cinco años de emprendimiento crochetero encima) para quien necesite la información y desee ahorrarse dolores de cabeza. 

Por ahora, se me ocurrió cambiar los talleres presenciales por cursos y talleres online, para que todas, aunque vivan lejos o tengan hijos y horarios raros, tengan la posibilidad de hacerlo. 




Y también se me ocurre que contando mis experiencias y mis procesos, acompaño a alguna que ande más o menos en la misma, sintiendo lo mismo y deseando lo mismo que yo: crecer, avanzar, ser feliz y hacer felices a los demás. 




Por eso les cuento mi verdad de la milanesa. Porque antes sólo quería centrarme en lo bonito y negar lo difícil, pero no existe lo bonito sin lo difícil y cuando estamos en lo difícil está bueno saber que un día se va a terminar y que de hecho, transitando lo más difícil, estamos construyendo un futuro más pleno y una felicidad más sostenida. 



Eso. 
Siempre hay alguien con la palabra, la mano extendida y la sonrisa justa para nosotras.
No estamos solas ♥
Yo estoy con ustedes cuando están conmigo ♥



Gracias gracias gracias 

Cora King


martes, 26 de septiembre de 2017

Detrás de mi peor pesadilla... me encontré a mí misma




¿Cuál es tu miedo más grande? ¿Ese que de pensarlo nomás sentís que te vas a morir? Tanto que ni siquiera te animás a pensarlo…

El mío era “que le pase algo a mis papás”. De chica, cuando lo pensaba, no podía dormir o andaba por la casa como un alma en pena y errante hasta que escuchaba el ruido de las llaves en la cerradura y los veía volver. De grande pude dominarlo mejor al miedo: dejé de pensarlo y si se cruzaba la idea me sacudía, literalmente, para reprimirla.

Pero el miedo seguía ahí y cada vez más fuerte. Tanto que inconscientemente hice todo lo posible por tener a mi papás a la vista todo el tiempo: me mudé al lado y dejé de perseguir mis sueños de viajar, conocer el mundo, independizarme, casarme, irme a vivir a Disney o al medio de la naturaleza, lo que fuera que hubiera soñado alguna vez.

Hasta que la vida, como corresponde, me enfrentó este año con mi peor pesadilla y, como muchas ya sabrán, Papá Mishto, como lo llamaron ustedes, se fue a pasear por el universo a fines de mayo. Y pude enfrentarlo y transitarlo con presencia gracias a la ayuda y al amor de familia, amigos, maestros y comunidad tejedora en mis redes. Agradezco infinitamente esa red que me sostuvo esos días, previos y posteriores hasta el día de hoy.

Mi miedo más grande se cumplió: porque era inevitable y porque el terror que sentimos por un proceso de la vida algún día se tiene que acabar. Y al final, del otro lado de ese miedo paralizante al que paradójicamente me pude enfrentar con toda la entereza, madurez y amor que jamás había experimentado, me encontré a mí misma.




Papá Mishto era mi fan número uno. Yo terminaba un muñeco y corría a mostrárselo. Y no me quedaba tranquila hasta que él no lo miraba con sus ojos estallados de alegría y su “Ehhh, Chinita!!”, orgullo despalabrado.

Obviamente, cuando él ya no estuvo, no pude volver a tejer un muñeco. Lo último que tejí fueron tres lechuzas (siempre me negué a tejer lechuzas) que él me había encargado para regalarle a una enfermera que lo había tratado súper bien. Así que te imaginarás que mi corazón dijo basta y no pudo volver a darle alma a nada más hasta hace un par de semanas.

Pero eso me sirvió para frenar y ponerme a sentir minuciosamente qué iba a hacer de mi vida. ¿Qué me sacaba de la tristeza? ¿Qué me hacía feliz? ¿Qué tenía yo para legarle al mundo, siendo el legado de Papá Mishto?

Y luego de estos meses de transitar la vida nueva sin él, con todo patas para arriba y revuelto, sin la estructura ni el sostén del Saturno/Padre, fui encontrándome y dándole forma a Cora King (seudónimo de Chiaraviglio que siempre usé para escribir, para estar en redes, para expresarme hacia el mundo).



Cora King “renació” con mi propósito: ser un faro que alumbre el camino de quien lo necesite. Enseñar, inspirar y ayudar a dar los pasos que yo ya di. No importa si es "Cómo tejerle pelo a un muñeco y no morir en el intento" o "Cómo sobrevivir al miedo más grande de la vida", en algún lugar del mundo hay alguien a quien puedo ayudar con lo que aprendo. Y esto creo que es lo más maravilloso para todos los seres humanos, no sólo para mí: El paso a paso que aprendimos a dar puede ayudar a otros. A muchos.

Por eso quería contarte todo esto, para que pienses en tu miedo más grande (o cualquier miedo a un proceso que temas enfrentar) y sepas que detrás de él, una vez que lo enfrentes, esperan el crecimiento, la expansión y el amor. Porque una vez que superes ese miedo vas a ver a tanta gente con el mismo miedo y la vas a poder ayudar; con amor porque la vas a comprender, y sin juzgar porque ya vas a saber lo difícil que es, pero también qué posible y sanador es atravesarlo, procesarlo y vivir para enseñarlo.

Mañana es mi primer cumpleaños sin Papá Mishto, lo que lo torna triste, pero a la vez está la alegría de sentir que será el primer cumpleaños al que llego con una idea muy aproximada de lo que quiero lograr en esta vida, los sueños que con su guía voy a cumplir y la posibilidad enorme que tengo de aportar mi granito de arena en un mundo que nos necesita más fuertes y más sanos que nunca.

Gracias gracias gracias ♥



#papamishto ♥