martes, 17 de febrero de 2015

Alegría



Simja Dujov - ph: Yoni Benshlomo. NYC.


Dice que Simja significa alegría en hebreo y pienso que el nombre está más que bien escogido por varias cosas:


Porque con su base de cuarteto me lleva a su-mi tierra, a Córdoba, a la infancia y a todas esas fiestas a las que fui, de amigos, primos, compañeros... y a las mías. O a la época en la que Rodrigo se había puesto de moda en Buenos Aires y todo el mundo se enloquecía bailando cuarteto mientras ya mi Córdoba estaba tan lejos.



reencuentro estelar


También me recuerda a Gogol Bordello (de hecho, lo conocí en el 2012, cuando tocaron en Groove) y todo lo que suena a Gogol, ya lo saben, ¿no? a mí me alegra.


Además de que toda la historia que vengo a contar ha ocurrido así, de alegría en alegría, casi sin frenar.


Quizá mis palabras sobran y basta con escuchar esto para conocerlo, así luego les cuento el cuento:






Resulta que después de tejer a Muñeco Eugene y de ver el "me gusta" de Simja en alguna de las fotos que subí, se me ocurrió declararle que en algún momento lo tejería a él. Obviamente pasó el tiempo y colgué... Pero calculo que Muñeco Simja se moría por aparecer en escena porque empezó a hacer magias desde el más allá del mundo muñequil: 


Una noche escribí en la agenda de la semana: "Empezar Muñeco Simja" y al otro día, mientras esperaba el 55 que no llegaba más, Humano Simja apareció de la nada, como en las películas, caminando por la vereda de enfrente. Estuve a punto de cruzar, pero decidí que no era de lo más alegre interceptar gente en la calle al grito de "¡Hola, yo soy la que te va a tejer!". O sí. Pero entonces no me pareció. Le escribí más tarde confesando la verdad y acepté el reto de tejerlo para Reyes.

















Volví a colgar. Pasó fin de año. Pasaron los Reyes. Pasaron muchas cosas como sabrán quienes vienen leyendo por acá. Y un día recibo un "¿Y mi muñeco?" que me mató de culpa y de ternor. No puedo con mi luna en Libra: arranqué muñeco. Seguí muñeco. A cada progreso le mandaba la foto, temblando como si estuviera por rendir Latín I y II con cualquier profesor menos con mi profe Conde. Y ante cada foto más alegría recibía y más entusiasmo me agarraba (más o menos como cuando Conde me entregaba el parcial con un 10 rotundo).


Arrancando los dedos


Probando articulación

Probando boina

Camisa lista, bigote sin gomina


Despedida (por un momento pensé en quedármelo!)

Como hice con Eddie Vedder y, obvio, con Muñeco Eugene, tejí escuchando sus canciones y mirando sus videos y entrevistas, porque es mi forma de conectar con algo esencial que me ayude a lograr que el muñeco no sea un simple objeto y que se convierta en algo especial para mí y para el regalado. Después de todo, lo mejor del acto creativo es salir transformada e invitar a los demás a lo mismo. 

Se lo entregué en el Festival Advaita, confirmé que es como habla, canta y escribe: muy copado, muy cordobés, muy divertido.



Mini Simja y Big Simja - ph: Juan Camilo Castro


Where's Wally? - ph: Juan Camilo Castro


Bailé un montón y casi hago desmayo cuando apareció el muñeco en el escenario y me lo agradeció. No me lo esperaba y mi niña luna en libra sí que se desmayó. Yo me ligué una remera y me saqué una foto re flogger teen groupie fangirl con tattoo trucho, así (me gustaría aclarar que solamente soy teen, obvio. jojojo):






Por ahí no tenemos la oportunidad de conocer a nuestros músicos favoritos. Pero cuando la tenemos es de lo más lindo descubrir que esa persona que te musicaliza la vida, encima, tiene la mejor de las ondas. Ahora que lo pienso, nunca tuve en mi banda de sonido a un músico agreta. Quizá Beethoven, pero quién sabe si era taaaan agreta. Eso sí: no era taaaan alegre como esto:





En fin. Simja Dujov fue la banda de sonido de enero y febrero con todos los cambios que hubo y con todo el movimiento energético y físico a mi alrededor. 
Me hizo bailar cuando por ahí tenía ganas de sentarme en el piso enchastrado a llorar. 
Y me acompañó con su música mientras tejía los proyectos para los seminarios de este año, esos que me tienen algo alterada porque serán un gran cambio laboral y espiritual. 
A veces me pasó música para acompañar mientras pintaba. 


Soundtrack: Dancing with the moon - Balkan Beat Box
Otras veces compartió mis locuras en su página y yo me puse roja. 



Me dejó saber que Mini Simja estaba sano y salvo in situ, chocho.



ph: Simja Dujov

El otro día me publicitó en la radio y voló aguja, tejido, mate, todo: abajo de la mesa me escondí. No puedo estar más agradecida. O sí, puedo. Le tejí un muñeco a modo de agradecimiento por alegrar mis viajes en bondi y sigo recibiendo alegría gracias a ese mini él que anda de gira, pasándola bien.

También resulta que varias personas declararon querer su Mini Simja. No era mi idea tejer Simjas al por mayor, pero me entusiasmé con la idea de diseñar un mini mini tamaño pocket y una tarde difícil en la que los ánimos no estaban muy fiesteros, me dediqué a eso y adivinen qué pasó: oi oi oi! Sí. Se me pasó la morriña y se me ocurrió algo que aún no sé si me saldrá. Pero igual lo voy a intentar. Y ya se enterarán.



22 centímetros de música


Mini mini DJ


Musiqueando con Roma



Disfruté muchísimo con todo el proceso, el ida y vuelta, lo que aprendí, lo que supe resolver, lo que no, pero lo más lindo de todo, como siempre pasa, fue ver su sonrisa ante el muñeco. Me pasaba con los adultos que compraban Minions en la feria y me pasó cuando entregué a Eddie y a Luna Lovegood y me pasó a mí misma cuando terminé a mi Muñeco Eugene y lo vi y no lo pude creer. Es esa magia del niño interno que se despierta y brilla más allá de las máscaras de adultos, profesionales, artistas o lo que seamos. Eso vale por cada muñeco que tejo: La alegría de poder alegrar.



En Radio UBA - ph: Andrés Di Tella





¡Gracias, Simja! :)





     ♪



lunes, 9 de febrero de 2015

Reflejo



De repente miré la pared y me encontré con el reflejo de un espejito que tengo sobre la mesa. 
Como hace cinco años y medio alquilé el departamento amoblado pensando que pronto me iría (y seguí-sigo con la idea), nunca se me ocurrió decorar ni cambiar mucho el decorado ya existente. 

En esa pared colgaban un arco y una flecha. 

Nunca les presté atención.
Estaban ahí y más abajo estaba el piano, así que mi punto de vista los pasaba por alto.
Con el tiempo colgué de ellos pajaritos y corazones. Pero nunca se me dio por sacarlos y cuando hace unas semanas decidí pintar y descolgué ambos "adornos" sentí alivio. También sentí que eran de lo más absurdo, que ¿a quién se le ocurre adornar con un arco y una flecha un departamento urbano? Acepté que no tenían NADA que ver conmigo. Y que formaban parte de un momento de la historia que ya había pasado. Para mí, para ellos, para todos. Basta de resistir y guerrear y retener. ¿Arco y flecha? No way: Haya paz. 

Rasqueteé, lijé y cubrí de blanco toda la grasa emocional de los últimos cinco años míos, más la que ya venía, legado de los dueños del arco y de la flecha.

Ahora veo las paredes blancas, veo esa luz, reflejo de espejito y me da mucho vértigo; el vértigo del vacío, de la hoja en blanco, del punto de partida hacia el no se sabe dónde. Pero también, junto con el vértigo, siento entusiasmo, satisfacción y la felicidad que dan los cuadernos nuevitos, los puntos de partida hacia adelante, el olor a nuevo, el vacío necesario.

Como es arriba es abajo. Como es adentro es afuera.




  ♥